de

Soledad No Deseada, por Ángel Gabilondo

 

El día 26 de mayo, durante las Jornadas de Soledad No Deseada: Un reto que nos une organizadas por el Grupo Social ONCE, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, aprovechó su intervención para reflexionar sobre la soledad no deseada.

Este artículo es una reproducción de su discurso en este evento.

 

Es urgente comprender que la soledad no deseada es una cuestión que nos implica y nos concierne a todos. Sabemos que vivir es, en cierto modo, estar un poco solos. Sabemos que nadie dirá nuestra palabra, nadie vivirá nuestra vida, nadie morirá nuestra muerte. Estamos preparados para esa soledad. La soledad que compartimos con otros formando un archipiélago, que es el conjunto de islas unidas por esto que también nos separa.

Hemos de acompañar a quienes, en nuestro entorno, a veces mucho más cerca de lo que esperamos, se encuentran en situación de verdadera soledad. Estaba ya ahí esa soledad, pero el COVID-19 la ha agudizado y la ha hecho más patente, y nos hemos encontrado con nosotros mismos al ver cómo somos capaces de vivir en una sociedad donde hay tantas personas situadas en una intemperie sin asidero alguno.

Basta fijarse. Esta soledad tiene una invisibilidad muy elocuente y extendida. Tan patente, tan próxima, tan cercana que a veces no llegamos a percibir. Hay muchas formas de invisibilidad y muchas formas también de ceguera.

Es un dolor silencioso, pero también la soledad es sonora. Basta acercar el corazón, acercar el pensamiento, acercar nuestras manos y algo resuena. Casi se requiere otra mirada para algo que parece que, a veces, ni siquiera se reconoce. En ocasiones es algo que obedece a una pérdida o a un encuentro nunca sucedido. Hay quienes viven toda su vida esperando ese encuentro que jamás sucede.

Es suficiente en ocasiones un cambio en las circunstancias de la vida y a veces ni siquiera eso para que irrumpa con absoluta contundencia. Hay soledades que llegan suave y lentamente de modo casi imperceptible. Pero su irrupción es contundente, nadie está liberado de la llegada de esa soledad no deseada.

Hay muchas formas de decirlo, hay muchas formas de manifestar lo que se siente, hay muchas formas de expresarse, pero siempre necesitamos alguien con quien hablar, alguien a quien escuchar y hay muchas personas que no lo tienen. 

Necesitamos ser escuchados. En ocasiones sentimos que nos encontramos ante una pérdida del espacio de la palabra y de la conversación.

Hay muchas personas con indefensión, con vulnerabilidad agravada, por ejemplo, por la pobreza que es la gran exclusión y es la gran soledad. Cuando hay pobreza, la soledad y el desamparo crecen.

La soledad es cierta experiencia de inaccesibilidad, de que todo parece inaccesible. Desde el Grupo Social ONCE trabajáis mucho, lucháis mucho, habéis hecho muchísimo y hacéis bien en reivindicar que se haga más para que la vida sea accesible, no solo los espacios, sino las posibilidades, las condiciones de vida, las oportunidades. Bueno, pues hay una cierta experiencia de inaccesibilidad, todo parece inaccesible cuando uno está solo. Todo parece distante, todo parece alejado, inalcanzable y los afectos aparecen como algo inconcreto en la realidad cotidiana.

La soledad no deseada es una experiencia de una carencia radical, de una carencia de fuerzas, de una carencia de razones. Lo que se desea y se quiere no está. O no está ya, o no está todavía, o no está nunca. Además, no se espera que llegue. Y, además, y esta es la soledad máxima, se siente que los demás no esperan ya nada de nosotros.

Se precisa, por tanto, y está bien que nos reunamos, un análisis y un estudio de las condiciones, de las posibilidades. Es más que un estudio psicológico y hay buenos informes al respecto. Hemos de tenerlos en cuenta. Hay personas que han estudiado y trabajado, y nos ofrecen elementos para la reflexión, para el pensamiento. Hay buenas y competentes experiencias y hay estrategias.

Se ha de afrontar la soledad también con oficio. Y soy de los que creen que no basta la buena voluntad. Dicho de otra manera, que sin buena voluntad no hay nada que hacer, pero solo con ella hay poco que hacer. Yo vengo aquí a agradecéroslo y a pedir que sigáis dándonos caminos para afrontar esta pandemia. Sin falsas expectativas sobre su superación. Estos cursos de unas horas para superar la soledad, hasta eso no he llegado. No creemos falsas expectativas sobre su superación, sino con la constancia de que, hasta cierto punto, tal vez en algún sentido, hay en la soledad algo insuperable, pero se puede lograr unas mejores condiciones de vida y se pueden afrontar mejor las cosas. Y tenemos que ayudarnos y ayudar a quien lo necesita. Y digo ayudarnos para no hacer de esto un discurso paternalista. ¡Mira qué solos están los demás a diferencia de mí, que da gusto ver la plenitud con la que vivo! ¡Si hay alguien así por la zona, que se presente!

Es algo que ocurre con cierta sensación de pérdida de alguien, de pérdida de los años, de pérdida de la vida, de pérdida de las condiciones de vida, y no tenemos que claudicar. Se trata de procurar condiciones de posibilidad y generar estructuras, mecanismos y oportunidades.

Esto incluye reconsiderar tal vez el concepto de salud a fondo, para tener una noción más integral de la salud y, como se está haciendo, una revisión a fondo de la política de los cuidados. Asunto cuya revisión es absolutamente imprescindible.

No me detengo en hasta qué punto esto afecta e incide de modo más radical en el hecho de ser mujer. Esto exige estrategias y competencia. Es preciso sensibilizar, concienciar e implicar. Todos tenemos responsabilidad y obligación para trabajar por una sociedad que no abandone a ninguno y a ninguna.

Especial consideración merecen las personas con determinadas dependencias. Decía muy bien el presidente de la ONCE que los estados de mayor crisis generan mayores situaciones de personas con discapacidad o con necesidades singulares, y esto se está produciendo en este momento de un modo radical. Contad para ello, para lo que tenemos que abordar, esta soledad más acuciante de las que tienen más dependencias.

Las medidas hay que buscarlas en distintos ámbitos. Está muy bien que se actualicen los datos y se investigue. Contar con las universidades, con las ONG, con el sector de la atención social y sanitaria, contar con el Tercer Sector. Basta de discursos donde se desconsideran a quienes están trabajando en esos ámbitos que requieren tanta competencia profesional, que requieren tanto oficio, que requieren tanto saber, tanto conocimiento para hacer y que, a veces, los despejamos como si fueran actividades de tiempo libre.

Gracias por unirse con otros centros para analizar las condiciones y encontrar soluciones y propiciar la captación de fondos. Hacen falta más fondos para que haya una verdadera innovación social. Se requieren más recursos para desarrollar las herramientas necesarias para formar los equipos necesarios, para afrontar el desafío.

Nada será posible si no se ofrecen programas de formación a las familias, apoyo para formar a personas profesionales para atender estas situaciones.

Gracias al Grupo Social ONCE, a su presidente, a todos los que trabajáis por afrontar esta soledad tan penetrante y éxito en las tareas que han de ser conjuntas.

PromotorGrupo Social ONCE

Tipo de promotor

  • Entidad social

Ámbito geográficoEstatal

LugarEspaña

Año

  • 2022

Tipo de contenidoArtículo

Orden en destacados
1

Estamos contigo

puedes contar con nosotros

Contacta